
Mitos sobre el squirting: qué dice realmente la ciencia
En breve: El squirting es un fluido producido por las glándulas de Skene, que a veces contiene componentes urinarios diluidos. No es "solo orina" ni una leyenda inventada por el porno. Estudios desde 2015 confirman su existencia y su composición mixta, aunque no todas las mujeres lo experimentan, y eso no dice nada sobre la calidad del placer.
Actualizado: 15 de mayo de 2026
¿Qué es exactamente el squirting?
El squirting es la expulsión, en forma de chorro o de salida abundante, de un fluido a través de la uretra durante la excitación sexual o el orgasmo en personas con vulva. La ciencia sexual lo asocia con la estimulación del llamado punto G, una zona ubicada en la pared anterior de la vagina, a unos 4 o 5 centímetros de la entrada, que está conectada por debajo con las glándulas de Skene. Esas glándulas son la versión femenina, en términos embriológicos, de la próstata masculina.
El fluido que sale no es uniforme entre personas ni entre encuentros. Investigaciones de salud sexual publicadas a partir de 2015 mostraron que en la mayoría de los casos contiene marcadores prostáticos como el PSA (antígeno prostático específico) producido por las glándulas de Skene, mezclados con componentes provenientes de la vejiga. La proporción varía: a veces predomina el líquido glandular, a veces el contenido vesical diluido. Esa mezcla es la razón por la cual el debate "orina sí, orina no" lleva décadas dando vueltas sin resolverse.
¿Es orina, eyaculación o las dos cosas?
La respuesta corta es: las dos cosas, en distinta proporción. Un estudio francés de 2015 con siete participantes hizo ecografías antes, durante y después del squirting y encontró que la vejiga se llenaba durante la excitación y se vaciaba con la expulsión. El mismo estudio detectó PSA en el fluido, lo cual descartaba que fuera únicamente orina. La conclusión de los investigadores fue que se trata de una expulsión mixta, con composición que cambia según el momento del ciclo de excitación.
Por eso ninguna de las dos versiones extremas se sostiene. Decir "es solo orina" niega el componente glandular real. Decir "no tiene nada que ver con la orina" niega la evidencia ecográfica. La biología es más interesante que cualquiera de las dos posturas absolutistas, y entender esto saca al squirting del territorio del tabú o del trofeo.
Lubricantes y bienestar íntimo La relajación pélvica es la variable que más reporta la sexología para que la zona del punto G responda. Un lubricante a base de agua reduce la fricción y deja que la estimulación se sostenga el tiempo necesario, sin tener que parar. Explorar categoría →Cinco mitos que repiten redes y pornografía
La mayoría de la información que circula en TikTok, Twitter y porno mainstream simplifica o exagera. Estos son los cinco mitos más persistentes, cada uno con su corrección:
- "Toda mujer puede hacer squirting si encuentra al hombre correcto". Falso. Las encuestas de comportamiento sexual estiman que entre el 10 % y el 54 % de personas con vulva lo experimenta alguna vez, dependiendo de la metodología. La variabilidad anatómica de las glándulas de Skene explica por qué no es universal, y eso no depende de la pareja.
- "Si no haces squirting, tu orgasmo no es real". Falso. El squirting puede ocurrir con orgasmo, antes del orgasmo o sin orgasmo. Son fenómenos fisiológicos distintos. Más del 70 % de orgasmos femeninos reportados ocurren sin expulsión visible, y la satisfacción percibida no se correlaciona con la cantidad de fluido.
- "Las cantidades del porno son reales". Falso. La industria adulta exagera el volumen con técnicas de retención previa o con sustitutos. Lo habitual en la vida real es desde unos pocos mililitros hasta media taza, no los chorros sostenidos de varios segundos que muestra la pantalla.
- "Es exclusivo del punto G". Parcialmente falso. El punto G es la vía más estudiada, pero hay reportes de squirting con estimulación clitoriana sostenida sin tocar la pared vaginal. La sexología actual prefiere hablar de un "complejo clitoroureteral" donde varias estructuras están interconectadas.
- "Si pasa, dañó la cama y hay que avergonzarse". Falso por completo. Es una respuesta fisiológica natural, no un descuido. Una toalla absorbente o un cobertor impermeable sobre el colchón resuelve la logística sin que nadie tenga que disculparse.
¿Puede cualquier mujer hacer squirting?
No, y esto es importante repetirlo. La capacidad para expulsar fluido depende de la anatomía individual de las glándulas de Skene, que varían mucho de persona a persona. Algunas mujeres tienen estas glándulas más desarrolladas y producen más fluido. Otras tienen glándulas pequeñas o conductos diferentes, y aunque experimenten orgasmos intensos, no producen una expulsión visible. Las dos versiones son igual de saludables.
La presión cultural por "lograrlo" hace lo mismo que el mito del orgasmo simultáneo: convierte una respuesta corporal en un examen. Cuando el cuerpo se autoobserva en lugar de soltarse, la excitación se apaga. Por eso muchas parejas que persiguen el squirting reportan menos placer general, no más, después de meses de intento.
¿Por qué varía tanto entre personas?
Tres factores explican la variabilidad. Primero, la anatomía: tamaño y número de conductos de Skene. Segundo, el estado de la musculatura pélvica: un suelo pélvico con buen tono y, sobre todo, con buena capacidad de relajación facilita la expulsión. Y tercero, la familiaridad: muchas personas reportan que el squirting aparece más fácilmente después de varias sesiones de exploración con la misma pareja o solas, cuando el cuerpo ya tiene memorizada la respuesta.
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¿Cómo explorarlo sin convertirlo en presión?
La sexología clínica recomienda invertir la lógica de la búsqueda. En lugar de "voy a hacer squirting esta noche", la consigna útil es: "voy a estimular el punto G durante el tiempo que mi cuerpo necesite, sin meta fija". Cuatro pasos concretos que reducen la presión y aumentan la probabilidad real:
- Vaciar la vejiga antes. Una vejiga vacía no elimina el fluido glandular, pero evita la sensación incómoda de "creer que me voy a orinar" justo antes del clímax, que es lo que hace que la mayoría de personas contraiga la musculatura y corte la respuesta.
- Lubricación abundante. El punto G responde mejor a una presión sostenida que dura varios minutos. Sin lubricación suficiente, la fricción interrumpe la estimulación antes de que el cuerpo llegue al punto de expulsión.
- Soltar el suelo pélvico activamente. Si llega la sensación de "querer orinar", la instrucción es soltar, no apretar. Apretar es el reflejo aprendido para retener; soltar es lo que permite que el fluido salga.
- Toalla absorbente o cobertor impermeable a mano. Quita el último freno mental. Saber que la cama está protegida elimina el reflejo de retener "por las dudas".
Si después de varias sesiones tranquilas no aparece, la conclusión correcta no es "algo está mal en mí". Es: "mi anatomía no responde con expulsión visible, y mis orgasmos siguen siendo perfectamente reales". El cuerpo no falla por no encajar en un guion de pantalla.
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Preguntas frecuentes
¿El squirting es lo mismo que la eyaculación femenina?
No exactamente. La sexología actual distingue dos fenómenos cercanos: la eyaculación femenina, que es la expulsión de una cantidad pequeña de fluido lechoso rico en PSA producido por las glándulas de Skene, y el squirting, que es una expulsión más abundante y diluida, con componentes vesicales. Pueden ocurrir por separado o juntos en la misma persona.
¿Puedo aprender a hacer squirting o se nace con esa capacidad?
Las dos cosas, en parte. La anatomía marca el techo, pero la familiaridad con el propio cuerpo, la respiración relajada y la práctica con estimulación sostenida del punto G aumentan la probabilidad si la anatomía lo permite. No hay un "truco" universal: hay un cuerpo que se conoce y se relaja con tiempo.
¿Es seguro hacer squirting con frecuencia?
Sí. No hay reportes médicos de daño asociado a squirting recurrente. La hidratación habitual es suficiente, y la musculatura pélvica se entrena con el uso, no se deteriora.
¿Por qué huele distinto al orgasmo normal?
El olor depende de la proporción entre componentes glandulares y vesicales. Si predomina el fluido de Skene, suele ser casi inodoro. Si hay más componente urinario diluido, el olor es más reconocible. Ninguno de los dos perfiles indica un problema de salud.
¿Mi pareja debería intentar "obligarme" para que pase?
No. La estimulación insistente cuando el cuerpo no responde genera incomodidad y, con frecuencia, irritación de la zona uretral. La consigna correcta es: estimular sostenido, leer las señales del cuerpo y parar cuando aparezca cualquier molestia. El squirting no se fuerza, se permite.
¿Influye el tipo de juguete que usemos?
Sí, dentro de un margen. Los vibradores con cabeza curva diseñados para el punto G facilitan llegar a la zona correcta sin cansancio en la muñeca. Los dedos también funcionan, pero requieren más resistencia. Lo que más influye no es el juguete, sino el tiempo continuo de estimulación y la lubricación.
Para llevar
- El squirting es real, lo producen las glándulas de Skene y suele mezclarse con líquido vesical diluido.
- No es "solo orina" ni una invención del porno: la ecografía y el análisis bioquímico ya zanjaron el debate desde 2015.
- No todas las mujeres lo experimentan, y eso no dice nada sobre la calidad de sus orgasmos.
- Buscarlo como meta lo dificulta; permitirlo como respuesta posible lo facilita.
- La estimulación del punto G, la lubricación suficiente y la relajación del suelo pélvico son las tres variables que más reporta la sexología.
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